Esta mañana recuerdo
mucho a mi abuelo (“abuelito”, como yo le decía), talentoso a mas no poder en
la música, siempre amoroso conmigo. Recuerdo la sonrisa de mi abuelito y la emoción
que me daba entrar al cuarto donde tenía la batería, guitarras, congas, y tantas
sonajas e instrumentos de percusión. Me encantaba escuchar esos acordes tan elegantes
cuando tocaba su guitarra.
Año 1990 –
Mi abuelito acompañándonos con algunas percusiones.
Aunque la música en
si toca los sentidos y el espíritu, no recuerdo a mi abuelito hablar de Dios ni
de nada espiritual. Con el tiempo su estado de salud se fue debilitando por enfermedad,
hasta perder la vista. Mi madre, quien estuvo a su lado en sus últimos suspiros
antes de partir, me contaba que ella le hablaba de Dios, y que no fue hasta esos
últimos minutos de vida, que mi abuelito entregó su vida a Jesucristo. ¿Sería
por temor a morir? Así recuerdo como mi mamá lo describió: “Le expliqué del
amor de Dios y lo que Jesucristo había hecho por él en la cruz, que solo tenía
que arrepentirse y recibir el perdón de Dios… él me dijo que quería entregarle
su vida a Jesús. Cuando mi papá lo declaró, abrió sus ojos y empezó a voltear a
ver alrededor en el cuarto de hospital, y decía “”hija, mira a todos estos ángeles
que han llenado el cuarto’’’, y con una sonrisa comenzó a llorar de felicidad…”Mi
abuelito entonces falleció.
Esta mañana que leía
las Escrituras bíblicas para el devocional de esta semana, me impacta como Dios
siendo Santo y Justo, pueda perdonarnos aun de tanta maldad que hemos hecho en Su
contra. Dios es lento para la ira y grande en misericordia.
Piénsalo… El Señor Jesús
estaba clavado en una cruz, siendo inocente y sufriendo el peor de los castigos…
A su derecha un criminal y a su izquierda otro criminal. Mientras muchos se
burlaban de Él diciéndole que si de verdad era el Hijo de Dios, que se bajara
de la cruz, Jesús le decía al Padre Celestial “Perdónalos, no saben lo que
hacen…” Aun los criminales a su derecha e izquierda, sabiendo que ellos mismos
pronto morirían, se mofaron de Jesús…
Ahora mira lo que sucedió
con los dos criminales:
Lucas 23:39-43
Uno de los criminales colgados junto a él
se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a
nosotros también!».
Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a
Dios ahora que estás condenado a muerte? NOSOTROS
MERECEMOS MORIR por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo». Luego dijo:
—Jesús,
acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Jesús respondió:
—Te
aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Así
de misericordioso es mi Señor, que aun a un criminal que se burlaba de Él en el peor momento de humillación y dolor, le permitió entrar ese
mismo día al paraíso con Dios.
La
Escritura asignada para esta semana, la misma que es leída y meditada en todas
partes de mundo, se titula “Parashat Acharei Mot” y “Kedoshim”. En esta parte
de la ley en el libro de Levítico aprendemos sobre la institución del
sacrificio que Dios da al pueblo de Israel para explicarnos (a tí y a mí) que al
pecar, el precio del pecado es la muerte. Los hijos de Aarón (hermano de Moisés) se habían atrevido a
acercarse al lugar santísimo en el tabernáculo, ofreciendo un “fuego extraño”
(o bajo sus propias ideas) y fueron fulminados por el fuego de Dios, muriendo terriblemente
al instante.
Esto
es una advertencia al ser humano de que NO PODEMOS HACER A DIOS A NUESTRA
CONVENIENCIA, sino que Dios es Justo, y la justicia se cumplirá, y el precio
del pecado es morir. Por eso se instituye el sistema de sacrificios para el
pueblo de Dios, una sombra de SACRIFICIO PERFECTO DEL CORDERO DE DIOS en la
cruz.
Gracias
a ese sacrificio que el Padre Celestial hace al entregar a Su Hijo unigénito
para ser sacrificado, es que el criminal al lado de Jesucristo recibe el don de
la salvación… ¿Qué hizo el criminal? Aceptar su culpa, arrepentirse, reconocer
al Mesias, y pedir misericordia… Jesucristo, el Rey de Misericordia, se la
otorgó.
Se
que cuando llegue mi hora, tendré oportunidad de volver a ver a mi abuelito, y de
conocer a este hombre que fue crucificado junto a mi Señor. Espero también verte
a ti, mi amigo lector.
¿Crees
que eres una buena persona y no necesitas arrepentirte? No te midas con la religión,
no te midas con tu propia mentalidad ni tu propio orgullo… Mídete conforme a la
Palabra de Dios:
1
Corintios 6:9-11
¿No se dan cuenta de que los que hacen lo malo no
heredarán el reino de Dios? No se engañen a sí mismos. Los que se entregan al
pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o son prostitutos o
practican la homosexualidad o son ladrones o avaros o borrachos o
insultan o estafan a la gente: ninguno de esos heredará el reino de Dios. Algunos de ustedes antes eran así; pero fueron limpiados;
fueron hechos santos; FUERON HECHOS JUSTOS ANTE DIOS AL INVOCAR EL NOMBRE DEL
SEÑOR JESUCRISTO y por el Espíritu de nuestro Dios.
Deja
que el Espíritu de Dios trate contigo hoy, y entrega tu vida al Rey de Reyes,
al Mesías Jesús, a Yeshua Hamashiach, al Dios de Misericordia.
Te
invito a leer el resto de la Escritura de esta semana, a meditar y buscar la Presencia
de Dios. Se acaba el tiempo… y Él pronto regresa por los suyos.