Hemos
terminado el libro de Génesis y hoy sábado, comenzamos con el libro de Éxodo,
con la Escritura asignada para hoy llamada “Shemot” en hebreo, que significa “nombres”.
La palabra “Éxodo”
viene de originalmente del griego que significa “la salida”, de donde tenemos
en inglés la palabra “exit”. Aquí encontramos la tremenda historia de los
descendientes de Israel en su llegada a Egipto y su estrepitosa salida unos 430
años después.
Recordamos que
en Génesis leímos que fueron 70 los miembros de la familia de Jacob (Israel)
que llegaron a Egipto con la invitación y bendición del faraón como
agradecimiento a José por todo su servicio y sabiduría para bendecir a Egipto
durante los siete años de hambruna (después de que José interpreta los sueños del
faraón).
El faraón concede
la tierra de Gosén para que vivan Israel y su descendencia. Esta área esta
cerca de donde desemboca el Rio Nilo al Mar Mediterráneo. El área de Gosén sigue
hasta hoy con el mismo nombre después de más de 3500 años.
Durante los
430 años que los hebreos pasaron en Egipto, pasaron de:
· ser una “pequeña familia de 70” (ni
siquiera una nación)... a una multitud de más de 3 millones
· de saber que el Dios de sus padres
Abraham, Isaac y Jacob es el único Dios... a adoptar y adorar los dioses paganos
de los egipcios
· de ser invitados de honor del faraón... a ser esclavos de un faraón que no conoció ni a José ni al Dios que salvó a Egipto (y a las demás naciones) del hambre
Si buscamos
un patrón en los acontecimientos en los primeros 6 capítulos del libro de Éxodo,
podemos ver la historia de todo ser humano. Es una bendición estar en tierra fértil
(como el área de Gosén), pero estamos de paso en esta tierra. Si dejamos
nuestro amor por el Dios verdadero, entonces empezamos a adorar a los dioses de
este mundo, lo cual eventualmente nos lleva a ser esclavos de este pecado, y
solo Dios nos puede salvar de nuestra desobediencia.
¿Qué hizo Dios para salvar al pueblo que terminó sufriendo en esclavitud? Llamó a Moisés para sacar al pueblo Israelita de Egipto.
¿Qué hizo Dios para salvarte a ti y a mí? Mandó a Su hijo unigénito para pagar el precio que tú y yo merecemos por nuestra idolatría y deshonra a nuestro Creador.
Te invito a
leer la lectura de esta semana (“Shemot”):
Éxodo 1 al
6, Isaías 27:6 al 28:13 y 29:22-23, Hechos 7:17-35, 1 Corintios 14:18-25
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